El Supuesto: La Ley de Amara en la Web 3

Por Diego Jiménez Vergara @ EPIC Lab

La Ley de Amara es una idea formulada por Roy Amara, cofundador del Instituto para el Futuro, y se refiere a la tendencia de las personas a sobreestimar el impacto de una nueva tecnología en el corto plazo y subestimar su impacto en el largo plazo. Esta ley se ha observado en muchos campos, desde la informática hasta la biotecnología.

Los conceptos de Web 1, 2 y 3 se refieren al estado de desarrollo y capacidad de las redes, caracterizando su evolución. La Web 1.0 se refiere a sitios estáticos, como Yahoo! de la década de 1990, que era un directorio básico de páginas que contenían información que sólo se podía leer. La Web 2.0 también se conoce como la era social, caracterizada por sitios interactivos y datos almacenados y vendidos por corporaciones como Facebook. Web 3.0 es un paradigma que visualiza aplicaciones descentralizadas, modulares y personalizables.

Web 3, también conocida como “Web descentralizada”, es un nuevo enfoque para crear aplicaciones y servicios en línea basados ​​en tecnologías como blockchain, activos digitales y contratos inteligentes. Web 3 tiene como objetivo crear una Internet más justa y abierta, donde los usuarios tengan un mayor control sobre la propiedad y el uso de sus datos, su huella digital y su privacidad en general.

Tras el lanzamiento de ChatGPT, la sociedad hoy está centrada en la inteligencia artificial y parece que nadie recuerda nada de los NFTs o Bitcoin. Pero hace apenas unos meses, el FOMO causado por Elon tuiteando sobre Dogecoin o un amigo vendiendo sus NFT por miles de dólares fue muy real.

Estamos viendo cómo la Web 3 ha sido sobreestimada en algunos aspectos y subestimada en otros. Por ejemplo, algunos han predicho que la Web 3 transformará completamente la forma en que interactuamos en línea y que desplazará a las principales empresas tecnológicas, dando paso a “redarquias” horizontales impulsadas por la comunidad, pero hoy no planeo dejar de usar los servicios de Meta o Google. Aunque la Web 3 ciertamente tiene el potencial de transformar la economía digital, la adopción de esta tecnología aún es complicada y no está claro si reemplazará completamente a la Web 2.

Por otro lado, algunos han subestimado el impacto a largo plazo de la Web 3. Aunque puede que no llene su cuenta de Twitter, cada día se desarrollan más y más aplicaciones en estas nuevas plataformas, y es posible que veamos un cambio fundamental en nuestra forma de pensar sobre la propiedad de los datos, la privacidad y la seguridad en línea. La Web 3 tiene el potencial de democratizar el acceso a los servicios en línea y permitir una mayor participación de los usuarios en la economía digital.

En conclusión, la Ley de Amara es una idea importante a tener en cuenta cuando se trata de la Web 3 y todas las tecnologías “nuevas”. Si bien algunos pueden estar sobreestimando el impacto a corto plazo de esta nueva tecnología, también es importante recordar que su verdadero impacto podría tardar años en materializarse.

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